domingo, 24 de octubre de 2021
Poema: "QUE NO MUERA NADA"
Durme
Poema en gallego muy adecuado para un domingo.
lunes, 18 de octubre de 2021
Dulce y ácida venganza amarga y salada
La venganza es dulce.
Sus consecuencias ácidas.
De secas lágrimas saladas
La amargura flota y reluce.
Quizás una pantalla
Una imagen en la playa,
Entre arenas
Áridas de tus penas
Lleguen a tu pupila
A tocar tu vida.
Sociópata de sangre.
Compartimos mas que madre.
Qué tarde para el desastre.
De tu enlace.
De nuestro lazo.
De mi rechazo.
Se despide sin abrazos
Con la espalda, acaso,
Cicatrizando latigazos.
De puñaladas ciegas.
De verborrea muda.
De saliva que sulfuro.
De aullidos de tu furia.
De tacto duro
A tus dagas indoloras.
lunes, 4 de octubre de 2021
LA NINFA
El aventurero, rebuscando, sigue y adora la montaña.
viernes, 1 de octubre de 2021
En el Agua
En este post dejo otro poema que he escrito hace tiempo:
Marea Negra
Preséntovos un poema en galego que escribín fai anos sobre o que representa a morte dun dos nosos grandes compañeiros: os animais.
En cuanto a las personas tóxicas...
Recupero este poema que se me ha ocurrido dedicado a la gente que no conviene por intentar hacernos daño, en general. Bien sean casos graves o simples personas tóxicas que por diversos motivos como la envidia o el despecho (entre muchos) te quieren hacer sentir peor.
martes, 28 de septiembre de 2021
AVE QUE VUELA
Ave que ve, desde lo lejos, a su amazona mientras sobrevuela
AMAR A LA MÚSICA
La música, tocando, se siente melancólica.
LA CASCADA
Poema en castellano que he escrito originalmente en gallego hace unos años:
Cascada, que se alza en su santuario virgen.
De la furia perdieron el color las aguas,
tan pálidas, tan albinas, tan blancas.
El helado sol las acaricia en su origen
y el verde, en las orillas, se expande cual sonata.
El torrente de la vida fuente
se abre camino en libertad.
Impetuoso, fiero, con peligrosidad.
Con el tiempo en el azúl océano muere.
Mas se reúne con sus vecinos antes.
Naturaleza, ¿por qué estás pálida?
Blanco el cielo, blanca la espuma,
blancos los rayos del sol y de la luna.
Puede que sienta la tristeza de las ánimas
cuando la artifical tormenta las asusta.
Nace y muere en el mar de los libros.
¡Ay, poesía, torrente de las letras!
Surges, cual chispa, en el alma de los poetas.
Nace y queda en el papel, en el pergamino.
¡Ay, literatura, torrente de las palabras!
SONETO A LA LUNA
Agonizó el día, llegó la luna.
Lucero que suspira por los sueñosen la esencia de las noches de otoño.
Lucero de la noche, noche que hace suya.
Luna llena en la noche más oscura.
No hay faro más luminoso.
Luna nueva, luna azul. Luna a lomo
del caballo de las tinieblas puras.
En el océano rayos de plata,
El búho comienza su canto,
un clavel, en la sombra, agacha.
¡Ay! Luna brillante, luna blanca.
¿Cuál es tu secreto sagrado
que en tu ausencia del día guardas?
PRIMER CAPÍTULO NUEVO PROYECTO "TEN MUCHO CUIDADO CON LO QUE DESEAS"
1
2016
Un
café extraordinario, una vista preciosa… Helena García se estaba preparando
para una visita del equipo de una prestigiosa revista a su mansión de Malibú.
Era una manera de seguir impulsando su carrera y fama tras unos meses en los
que estuvo desaparecida. No parecía exactamente un trabajo. Lo era. Era modelo.
Más que eso. Top model a nivel mundial. Parecía hasta inusual. Era absurdo. La
gente se interesaba por todo lo qué comía, por el ejercicio que hacía, por cómo
vestía… Tenía siempre respuestas para ellos. Pero ningún secreto en especial.
Había sido tocada por una varita mágica hacía exactamente diez años. Como le
recordó la llamada. Como no le podía contar a nadie.
Se
revolvió en su silla de ambiente mediterráneo en la terraza de su casa que le
dejaba ver una pequeña cala del océano pacífico. Sí, sin duda tenía vistas
maravillosas. El día era cálido y agradable. Le apetecía dar unos largos en su
piscina pero el asunto de la entrevista en su casa la mantuvo ocupada,
intentado apartar los pensamientos negativos de su cabeza. Había ordenado a Graciela,
su asistenta, que mantuviera presentable la casa.
Recordó
la primera llamada, hacía cuatro meses.
Salía
de una entrevista en un conocido programa de televisión estadounidense. Lo que
en principio había parecido una pregunta inocente se había convertido en
condena.
--Hay
tanta debilidad en la risa como valentía en el llanto. Alguien que brilla por
sí mismo es más grande que quien brilla a causa de los demás –dijo con la mejor
de sus perfectas sonrisas a una pregunta que no sabía muy bien como contestar.
El
público aplaudía. El presentador la miró de arriba abajo, para luego preguntar:
--Fantástica,
Helena. Cuéntanos, ¿cuál crees que es el secreto de la belleza?
--La
belleza es actitud.
Había
otra pregunta que había contestado en su anterior entrevista. La que en su
interior dudaba cómo contestar. ¿Cómo te ves en diez años? Hacía diez años que
le habían hecho aquella pregunta. En un contexto muy diferente. Helena
contestó: si te lo dijera tendría que matarte.
Era
literal.
También
recordó la última pregunta de aquella tonta entrevista:
--Dime
una mentira.
--He
hecho un pacto con el diablo para estar donde estoy.
Tras
las risas del público ella sucumbió también a la risa. Una risa histérica ya
que no era del todo una mentira.
La
segunda llamada llegó al acabar la entrevista. Su asistente le pasó con el
número desconocido del que sospechaba sería algún publicista ya que tenía
pendientes campañas de marketing de belleza. Antes de poder pronunciar un
saludo, escucho la voz de un hombre distorsionada:
--No
se cambia de opinión en pleno ascenso.
Diez años.
El
interlocutor no colgaba. Helena, empezando a temblar, contestó con aplomo
improvisado:
--
No sé con quien ha estado hablando. Ni qué ha leído. Si se trata de mi
representante y ha compinchado una entrevista privada conmigo lo despediré.
Colgó
lo más serena que sus fuerzas le ofrecían.
Inmediatamente,
tiró de la agenda de su móvil y mandó el mismo mensaje a cuatro personas:
--¡¡Está
pasando!! Ya he cumplido diez años desde mi promesa. No contestéis. Solo tened
cuidado.
Xosé,
Coco, Renata, Stella. Les iba genial en sus respectivas carreras. Los cinco de
aquel grupo de Barcelona se habían distanciado pero todos eran famosos. Su
hermano, un reputado fotógrafo. Una actriz, una editora jefa de una prestigiosa
revista francesa y una influencer.
Hicieron
un pacto y cumplieron sus sueños. Era hora de pagar el precio.
Helena
trató de contactar con el número desconocido sin respuesta. Tras un mes dándole
vueltas en su cabeza, le restó importancia al asunto pero contrató
guardaespaldas y se encerró con ansiedad en su mansión de Malibú.
A
pesar de su miedo.
Era
incumplir su promesa. Pero no tenía opción. Ellos eran tan solo un cuento de
hadas de su pasado. Se acordó de “Cuento de Navidad” de Charles Dickens. Quizás
era un fantasma de su pasado, nada más.
Hasta
la segunda llamada. Una voz distorsionada pronunció palabras en otra lengua.
--¿Disculpe?
–le preguntó a la voz distorsionada--. ¿Con quién hablo? ¡No pienso ceder a
ningún chantaje! Le denunciaré, ¿me oye? Soy una de las modelos mejor pagadas
del mundo. La policía irá a por usted.
No
hubo respuesta. Temblando, ojeó su redor rozando la paranoia hasta que, tras
unos segundos, su interlocutor dijo con voz que rezumaba hostilidad:
--Paga.
Removió
un mechón de su larga melena rubia acompasando su respiración con un suspiro
que rezumaba nostalgia mientras hacía memoria. Cuatro meses después de la
última llamada, se había relajado. Suspiró en la silla de su terraza y repasó
todas sus rutinas durante las últimas semanas y quiso preparar mentalmente las respuestas al equipo de la
revista, que llegaría en dos horas.
El
miedo seguía impregnado en su ser. Tuvo un deseo infantil de su llamar a su
madre. De pequeña, era la única que sabía como apaciguarla, tranquilizarla.
Quiso hacer una llamada a su hermano, quien era lo más parecido una madre que
teína en aquel momento. No obstante, su hermano estaba metido en lo que ella
sospechaba y no quería que peligrase.
Sacudió
la cabeza para intentar liberarse de sus pensamientos y se dispuso a
arreglarse.
Antes
de lo esperado, sonó el telefonillo. Fue corriendo, ya preparada y despegó con
brusquedad el auricular.
--Señora,
dicen que ya están listos. Cambios de última hora –le apremió la voz de
Graciela.
La
entrevista llegaba antes de tiempo.
--Sí
–se limitó a responder.
Sí.
Que mejor manera de hablar por última vez en tu vida. Una palabra positiva. Lo
que con todas sus clases de meditación había conseguido. Vestida con un cómodo
mono blanco en su enorme y preciosa casa de Malibú, Helena abrió la puerta con
una gran sonrisa de dentadura perfecta. Perfecta, como ella.
Se
colocó el pelo y esbozó la mejor de sus sonrisas para recibir a sus invitados.
No
recordaría nunca nada segundos antes, más que las palabras: “pagas o mueres”,
del disparo en la frente, que la mató al instante.
RELATO E-444
Recuerdo este relato que he escrito hace años: