más sólo era dura como el cristal
con un solo golpe apenas
se llegó en un instante a quebrar.
Como el vidrio cortaba al romper,
esa no es la dureza a desear,
el cristal es bello de ver
pero el diamante es más bello a su vez.
Seamos duros como el potente diamante
Hermoso, brillante e impenetrable.
Su belleza es sin duda imponente
y sobre todo su dureza insuperable.
Por tanto, si duro quieres ser
desde tu interior esa dureza ha de crecer,
así al diamante te habrás de parecer.
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