lunes, 13 de agosto de 2018

Poema "En el agua"


En las pálidas olas he visto las risas de los envidiosos,
Sus calumnias, sus crueles palabras en lunes azulados.
En lagunas de plata he visto las injusticias del mundo,
Gigantes pisando derechos. Templados martes soleados.
En la cascada torrencial he visto la ignorancia de quien
No quiere creer ni saber. Tétricos miércoles añorados.
En el oasis del desierto he visto la pobreza y el hambre
Encubierta de verdes imaginados y jueves anhelados.
En el hielo he visto derretirse las luchas de quien
No defiende en aquello que cree. Viernes esperados.
En la niebla he visto ahogarse los pensamientos
Que tantos han callado por miedo. Queridos sábados
Y el domingo he visto su mirada.
Reflejada en su mirada vi como el mar recibía al fuego.
Reflejada en sus palabras vi como florecían mil sueños.
Reflejada en su voz vi una ciega, sorda y muda pasión.
Reflejada en una ilusión vi ir y volver a mi corazón.
En sus ojos he visto los cuatro elementos y estaciones.
Los siete días de la semana y los siete pecados capitales.

jueves, 9 de agosto de 2018

Poema "Ave que vuela"


Ave que ve, desde lo lejos, a su amazona mientras sobrevuela
Desde la Galia hasta las aguas plata y los campos trigueños de Grecia.
Con el sol que resplandece, partió la amazona de las tierras de Troya, lejos.
Hasta el anochecer, dejando atrás a sus Aquiles, Ulises y Teseos.

Liberó la amazona de su cruel pastor a los ignorantes borregos,
se volvieron caballos alados con plumaje libre, plateados y esbeltos.
Y creyó ver su locura, su risa, su ingenio. Causa perdida llena de vida.

Incendio sobre las flores, las despojó del humo que brillante cegaba
Su aroma y vista del sol. Florecieron las coloridas rosas más bellas.
Y creyó oír su carácter, su fuerza, su pasión. De la fe ciega garantía.

Devolvió libros y lápices a niños que, sin sustento, mendigaban.
Se alzaron con conocimiento caballeros, reinas, príncipes y damas.
Y creyó oler su inteligencia y agudeza. Lengua sensata y alocada por día.

Recordó cómo llegó a ella y a revivir su helado corazón de granito.
Con sus guiños y palabras en el viento, el ave, como un leve himno.
El ave como espectro, fantasma lejano, con puro sentimiento la guiaba.
Desde el cielo la contemplaba mientras sobre sus andares volaba.





martes, 31 de julio de 2018

"Cara iluminada de la Luna" y "Cara oculta de la Luna"


Aquí os van dos poemas:

CARA ILUMINADA DE LA LUNA

Soñó con vendavales
Torbellinos y huracanes.
Soñó con incendios tormentosos,
Volcanes y terremotos.

El amor danza entre los vientos
Los sobrevuela con suspiros sinceros.
El amor danza entre las brasas.
Arden las emociones como lanzas.

Labios contra labios,
De dulce saliva inundados.
Pieles contra pieles,
Entre fuego y nieve.

Juntos se internan en cuevas
De cristales como lunas nuevas.
Juntos escalan los más altos montes.
Pecho con pecho, ven el horizonte.

De la mano corrían y paseaban.
Sortearon tempestades con andanzas.
De la mano vivieron mil aventuras,
Desde que nace el día a la noche oscura.

Se marchitarán los lirios de marzo.
Florecerán los claveles de mayo.
Quizás nazca vida de su vientre.
Quizás se encaminen hacia el verde.

Porque hasta que mate hay que vivir.
Vivir con amor nunca es morir.
Porque nuestra vida son historias.
Serán siempre inmortales en la memoria.


CARA OCULTA DE LA LUNA

Criatura mágica, ninfa y Hada.

Decía ser la sirena maldita que entregó su mirada
A un incandescente sol maligno
En busca de un príncipe que nunca la quiso.

Maldita su alma.
Maldita su coraza.
Malditas sus armas.
De la luna, oculta cara.

Él se asomaba cada día a la ventana.
La vio con su belleza interpretada.
Ante el océano Atlántico presencia.
Hacía resurgir a la Atlántida.

Párpados ciegos, mirada ciega.
No supo decidir si él era para ella.
No supo decidir en qué la desea.
Ni en qué momento fue su dueña.

Abrazó sus fantasmas.
Batalló con ellos hasta el alba.
Abrazó celos por quien la provocaba.
Abrazó sus penas con alabanzas.

Juró su apariencia de sapo dejarla.
Ser el príncipe que ella buscaba.
Más fiel que perros que guiaban.
Menos valiente que leones en la sabana.
Se fundió en su vista de murciélago
Rey ahora de la dicha el pobre diablo.
Con las caderas cual marea ondeando
Y pieles de algodón rozando.

Labios suaves y punzantes tocaba
Cual rosa roja y espinada.
No veía ni las flores ni las joyas
Con las que él la obsequiaba.

Y se desprendió de la satírica de su alma
De la autocompasión anhelada,
De las penas de una memoria desgastada,
Aferradas y humo en la espuma evaporada.

Porque vivieron hasta que mate.
Que lo que mataba los hizo vivos.
Vivir sin morir con el corazón vacío
Es vivir sin alma y sin destino.

Se curaron enfermándose.
Se lastimaron sin dañarse.
Revivieron sus sueños al amarse.
Bajo sábanas pereció el lamentarse.

jueves, 19 de julio de 2018

Aforismos

Aquí va una serie de aforismos escritos para entrar en el libro de dicho tema del grupo literario "Olladas". Finalmente, se ha escogido sólo uno para publicar. Comparto con vosotros otros pocos:


La indiferencia de las ovejas consigue que el lobo invada el rebaño con más facilidad y poder.

Ella no necesita que le bajen los pies a la tierra porque la bajan a los subsuelos, al inframundo. Ella lo que necesita es que la alcen a los cielos, a un paraíso en vida.

La vergüenza es una forma de tener esclavizada el alma y la mente.

La utopía y la religión coinciden en lo divino e intangible de su idea.

Pensar, decir. Decir, hacer. No, pensar y hacer.

Las locuras del corazón son enfermedades mentales disimuladas por no poder ser diagnosticadas.

No ser vulnerable en momentos de sufrimiento para no denotar la debilidad a la que pueda llegar el alma siendo flores marchitas y dejarla florecer en momentos de fuerza para demostrar cómo podemos ser leones.

martes, 17 de julio de 2018

Nuevo poema!


Poema en gallego que está dentro de un proyecto que tiene lugar:

A babor o barco zarpa feroz coma espadas dos piratas co precederon.
A estribor a melancólica melodía das gaivotas que o ven alonxarse.
Por diante un horizonte de mil azuis e mil destinos con soños agachados.
Por detrás a costa que nunca poderá ser cega nen muda nen sorda.
Cara a dereita unha praia que ao seu carán rompe silencioso o atardecer.
Cara esquerda a escuma golpea con forza e valor as impenetraveis rochas.
Escoitase o canto das sereas e das ninfas para o morto corazón do mariñeiro.
Un mariñeiro que camiña sobre o mar co vento agarimando o rostro.
Cancións que cheva a brisa ensianando de novo a amar ao esquecido corazón.
Alma que recorda o amor navigando raudo entre fortes ondas. Desperta
nun son de liberdade, nun canto ás emocións, nunha serenata á adrenalina.
Sube e baixa o barco danzando co océano e lonxe se dirixe
Atravesando os catro elementos na búsqueda atravesando augas, ó seu amor.

lunes, 11 de junio de 2018

Amar a la noche


En el club literario "Olladas" nos propusieron el reto de escribir un poema de verso libre que conjugara la idea del amor y la muerte. Presento aquí el mío sobre lo que significaría amar a una mujer al borde de la muerte pero que no le tiene miedo a morir.

AMAR A LA NOCHE

No pretendas a la joven crinada quieta y obediente, tal piedra.
El aliento de su beso es agua fresca en un mundo maloliente.
Su rosado rostro no te engañará ni huirá culpable pero correrá,
Serpenteando, sosegada, escondites en lo más profundo de su alma.
No busques a la muchacha sana y lozana. La enfermedad la atenaza.
Contempla su ocaso pardo de incipientes sombras. Su amanecer,
En una penumbra con rumoroso levante invernal de eclipse solar.
 Fin del mundo…
Quizá como anunciaba, decidido, el profeta con sus palabras huecas.
Amarla es asumir consecuencias. Arde su ondeante alma, belígera.
No quieras a la chica avergonzada, mustia y marchita. Abraza su noche.
Clara y constelada. Es luna de reluciente plata, ninguna brillará igual.
Sol de medianoche. Luz de un ocaso albino por la calina impertinente.
No huyas de una persona enferma con su nubífero halo de luz ya mortal.
Entre centellas asoma la tan noctámbula luna teñida de sangre escarlata.
No busques en vano un mediodía soleado en su corazón que se ralentiza.
Ama su cuerpo como paraje montañoso . Grande, imponente y fuerte.
del que nacen ríos cuyo cauce sucumbe a las cavernas huyendo de luces
hacia un profundo mar negro en la que gobiernan las parcas griegas.
Paciente por moneda, espera el barquero Caronte, ignorando el temporal.
 Dirección: laguna Estigia.
No emprendas una sordera simulada a los gritos espectrales  de un hades
 Nunca en vano ni ausente y cada día más presente. No ahogan su canción.
Narrando desde sus labios de fresa, sin moverse, su melodiosa historia
 Cuando la ves callada, en una sintonía de silencio templada y brillante,
Sin relatar su predecible desenlace, como el sol que se esconde en su lecho.
No quiere que le digan pobrecita. La irrita. Es libre en su inquieta mente,
prisión del que piensa.  Barrotes bañados en reluciente oro y diamante.

No temas a una mujer que no teme nada.

domingo, 3 de junio de 2018

El vacío

En este post incluyo un soneto titulado "El Vacío". Poco a poco iré recuperando actividad en el blog ;-)


EL VACÍO

Expertos los medios. Vacíos en el amor.
Dan consejos de quien no siente,
De gentes gentiles que no padecen,
Fingiendo fuerza, no tienen corazón.

Y ellas, las moscas que no muerden…
No como las doradas aladas mariposas,
En el corazón de las más coloridas rosas.
Sino en el apagado verde de sus hojas.

Vacías las mentes
Conciencias anuladas
Que pensar temen.

Existiendo, por ley, dócilmente.
Vacías, se informan las almas;
Ocupadas rumbo a su muerte.

viernes, 6 de abril de 2018

Haikus



    El haiku es un tipo de poesía de origen japonés que suele tratar desde el sentimiento a lo simple, pasando por la naturaleza. Su métrica tradicional son tres versos de cinco o siete sílabas aunque actualmente se tiende más al verso libre y a no seguir tan a rajatabla dicha métrica. Aquí incluyo algún haiku propio, en castellano y en gallego.

El día claro
Olvidaba la luna
Recordada por ocasos.

Tic tac de reloj.
Contaba segundos ir
de tiempo infinito.

Suéñame ya hoy
Y dormiré, pues,
Con tu recuerdo.

Ruxe o vento
En mudo movemento
Escoito os ecos.

viernes, 9 de marzo de 2018

E-444

Aquí os va otro relato ya registrado.

E.-444


Algunos dijeron que se había producido una explosión. Otros, que era otro choque más de coches en aquellas casas situadas en los lindes de la carretera. Al día siguiente, todo había quedado claro. Una fiesta que se había ido de las manos tras una rencilla familiar. Si es que los humanos son muy fáciles de engañar. Les das una explicación coherente y, mientras no los incumba, se despreocupan. De momento, a nosotros nos llaman aliens. Como no llamamos la atención más que en sus imaginaciones e historias de libros y películas tampoco se preocupan de nosotros. Inocentes.

Lo que realmente ocurrió aquella noche es que los E-44 irrumpimos en la familia de cuatro miembros de un pueblo remoto de Galicia. Eran idóneos. Un padre empresario, una madre a punto del divorcio que se iba a marchar a trabajar a un hotel de Mallorca, un hijo de dieciocho años recién cumplidos que los humanos llamaban “ni-ni” y una hija, la de mi interés. Se llamaba Verónica. Era la hermana melliza del chico e iba a empezar la carrera de filología hispánica en A Coruña. Claro, tanto personaje que abandona el pueblo solitario era una buena coartada para poder invadir sus cuerpos y alejarse de conocidos que sospechasen de la contaminación.

Verónica era alta y delgada. No sabía sacarse partido aunque no era fea. Lo que no me gustaba era su enorme frente. Yo soy E-444. Los miembros del planeta E estábamos invadiendo ciertos cuerpos humanos para estudiar mejor su raza. Mi sector es, como he mencionado, el E-44. Sí, somos números. No tenemos nombres. A los humanos tampoco debería de extrañarles, ellos también son números. Mira que insisten en poner nombre a todo. En realidad, son un número del documento nacional de identidad, de la seguridad social, del coche… son un número en todas partes. Pero mira que insisten con los nombres.

Mi distrito se dividió según sus coartadas para evitar preguntas innecesarias. Acudí siendo, en ese momento, Verónica, a la universidad de A Coruña. Evité su piso compartido pues no quería estar demasiado cerca de sus compañeras de piso mientras no me habituara a su cuerpo humano. Para nosotros no es problema obtener dinero, aunque no queremos ser ostentosos. Los humanos no paran de complicarse la vida para ganar dinero. Viven en una sociedad curiosa que los obliga a consumir lo que sea y como sea. Compran, venden, beben, comen y más… todo a cambio de dinero. Y, claro, para tener ese dinero las pasan moradas. Hacen lo que sea.

En fin, mi primer paso fue crear de Verónica alguien viable en esa sociedad. El físico parecía ser importante. No tenía gran idea de que cánones guiaban aquel mundo pero me bastó una visita a sus redes de información, que llaman internet, para hacerme una idea. Fui a un sitio llamado peluquería donde pedí extensiones y un alisado con volumen. Asalté tiendas de maquillaje. Hasta la hice adelgazar a base de una dieta baja en carbohidratos que tanto gustan a los humanos. No olvidé comprarle ropa a la moda que la hiciese resaltar, eso también era importante. Así pues, a quince días de empezar la universidad, ya tenía una Verónica atractiva. Esa frente que me gustaba tan poco decidí disimularla con un flequillo.

En esos quince días decidí sumergirme en la red para informarme sobre su ciudad, comunidad autónoma y país. Además, indagué sobre sus contactos y amigos en redes sociales para hacerme una idea de cómo actuaban allí los humanos de su edad. Su cuerpo al principio me parecía un lastre al que tuve que domar. Me pedía alimento. Los E-4 nos alimentamos siempre de lo mismo. Los humanos tienen infinidad de alimentos para elegir y no pueden comer siempre lo mismo, tienen necesidades biológicas de vitaminas, hidratos de carbono, proteínas, grasas y minerales. Tras estudiarme su pirámide alimentaria le elaboré una dieta sana para mantener en buenas condiciones su cuerpo. También procuré darle los tres litros diarios de agua al día como sus instituciones sanitarias recomendaban y aislarla de bebidas nocivas para su cuerpo. Estaba el tema de la higiene y otras necesidades que también procuré satisfacer como las directrices de salud de ese mundo y su propio cuerpo me pedían.

Comencé tranquila el primer día de universidad. La verdad que me pareció sumamente aburrido. Sabía que mi capacidad de E-444 me permitiría aprenderme sus temarios sin apenas esfuerzo. Entonces, me centré en los alumnos y profesores. Decidí hacer pasar a Verónica por una muchacha introvertida pero inteligente. Repito, no quería mezclarme mucho entre humanos hasta acostumbrarme a su cuerpo. No obstante, una joven de pelo largo negro azabache y piel pálida me abordó el primer día.

—Tú no te andas con tonterías, ¿eh?
—Me has pillado —intenté sonar graciosa.
—Soy Elena.
—Verónica.
—Podremos ser amigas.

“Potencialmente cercanas”, pensé.

—¿Por qué no?
Se rio.

A medida que pasaban los días y quería que Verónica tuviera algo parecido a la capacidad intelectual que tenía yo siendo E-444, intenté ponerme al día con las lecturas de la carrera. Tal cosa me sorprendió. Descubrí muchos humanos con gran potencial analítico a lo largo de la historia y con gran talento para jugar con el lenguaje. Poco común para un E-444 pues nosotros, utilizamos el lenguaje para lo justo y necesario de nuestros asuntos. Además, los textos despertaban emociones intensas en el cuerpo humano de Verónica, que ahora era el mío. Narraciones sobre vidas y sociedades humanas que me hacían sentir pena, melancolía, ira, indignación, alegría, conmoción… entre otras sensaciones.

Esa faceta me llevó a leer más y más libros de humanos. Con mi capacidad, podía leer dos libros sin esfuerzo al día. Decidí acudir a ese lugar que los humanos llaman bibliotecas y están cada vez más abandonadas para tener más lecturas y sentir esas emociones que emanaban en Verónica, a la par que disfrutar de sus juegos de estilismos y retórica. Entonces, indagando, me interné en las artes humanas desde mi portátil. Comencé a interesarme por el cine, por las pinturas y esculturas, por la arquitectura, el baile y la música. Los humanos eran hábiles denotando sentimientos desde estas materias. Sentimientos que, hasta el momento, desconocía. Pero había aún más: mensajes, moralejas, críticas… La poesía se tornó como una obsesión intentado descifrar palabras que se juntaban con musicalidad y significado. Unidas por una serie de estilismos y rimas creando algo que tocaba el alma humana.

Los humanos eran pura emoción que un E-4 sólo podría explicar como magnetismos que se unían y chocaban al mismo tiempo creando un espectáculo magistral llamado vida. Y muchos vivían sin vivir. Y los había que vivían hasta consumirse. Y los que vivían sin ser mientras otros eran tan ellos, tan intensamente que cegaban con su luz del alma.
Era curioso como la sociedad los llevaba a una espiral donde si fracasaban en aquel modelo del éxito y trabajo se frustraban y desarrollaban patologías tanto físicas como mentales. Entonces, pensé que había acertado escogiendo el cuerpo de Verónica. Me gustaba su faceta vital y emocional, de momento.

Elena resultó ser una chica sumamente inteligente y rebelde al mismo tiempo. Probé a relacionarme con otros estudiantes pero me di cuenta rápidamente de que algo fallaba. Recelaban de mí. Mostraban miradas temerosas y sus sonrisas, en principio amables, se congelaban cuando empezaba hablar. Fui consciente de que debería aprender a mostrarme más natural. En cambio, Elena, que también tendía a aislarse, me tenía aprecio.

—¿Quieres un cigarrillo? —Preguntó tras acabar la jornada de un martes y nos dirigíamos a la biblioteca para hacer juntas un trabajo en parejas.
—Prefiero no contaminar mis pulmones con nicotina ni ningún tipo de drogas legales —respondí—. Y, menos, ilegales —añadí.

Ella rio tras apurar una calada seguida por una gran humareda.

—Todo mata —respondió simplemente.

“Las probabilidades de la muerte humana son grandes si no tienes un mínimo de precaución entre todos los peligros a lo que expone esta sociedad” pensé corrigiéndome y tomando una pausa antes de decir:

—De algo hay que morir.

Esa frase la había escuchado en una película. Elena me dio su aprobación.

—Debería emborracharte. El jueves hay una manifa feminista por la tarde. ¿Te vienes? 

Conocía el movimiento feminista, cosa que me parecía muy arcaica por parte de los humanos. Era raro que tras tantos siglos de desarrollo en todos los ámbitos en la vida humana todavía tuvieran que reafirmar las condiciones de las mujeres. Los E no teníamos diferencias de género. Vaya estupidez.

—No creo que pueda ir —intenté aparentar lamento. De momento, no quería implicarme en asuntos sociales de ese planeta.
—Da igual. Cuando acabe nos vemos y tomamos unas cervezas. ¿Quieres invitar a alguien de clase?
—He observado que en esta primera semana de clase que llevamos todavía no se han formado grupos sólidos de amigos.
Rio.
—Ya claro, chica lista. Tienes razón, como siempre. Habrá que esperar. ¿Tú y yo, entonces?

Acepté.

Durante su “manifa” feminista, decidí acabar yo nuestro trabajo. Tarea fácil. Supuse que le agradaría. Así fue que, en cuanto le mostré el trabajo al llegar a su piso, me anunció que me invitaría a tres cervezas.

—¡Qué jodida! ¡Nadie lo podría hacer mejor! Ya verás cómo nos ponen notaza. Por cierto, ¿Me subes la cremallera del vestido?

Era un vestido largo y negro, su color favorito, que resaltaba su figura delgada y sus ojos claros. Yo llevaba un vestido rojo que resaltaba la figura de Verónica. Intenté poner tacones pero eran demasiado incómodos. Había leído que los tacones habían pasado a ser de un elemento represor para las mujeres en el pasado hasta un accesorio imprescindible de estilo en este nuevo siglo. No me gustaban. A Elena tampoco. Nos decantamos por unas cómodas bailarinas.

Elena me llevó a un bar con gran ambiente entre la decoración y la multitud de gente, casi todos de nuestra edad. La cerveza estaba bien y empecé a notar el hormigueo del alcohol en el cuerpo de Verónica. Me gustó, era muy agradable. Elena soltaba peroratas políticas y feministas que intenté seguir con interés y escucha activa hasta que apareció un chico alto, delgado, de cabello perfectamente peinado y color castaño. Fijó sus ojos negros en mí y sentí algo que no había llegado a sentir hasta el momento. No sé describir esa emoción. Pero era muy bonito.

Rebusqué entre los recuerdos de Verónica, ya que el chico en cuestión no apartaba su mirada de mí y me saludó, saludo que respondí. Resultaba que lo conocía. Se llamaba Alex y habían sido una especie de novios en el instituto del pueblo. A Verónica le gustaba mucho y no pude evitar que la tremenda emoción del corazón de la humana que había invadido me llegase a mí.

—Estás increíble, Verónica. Me costó reconocerte —saludó Alex, muy sonriente.
—Es un pibón, como tú —replicó Elena, ya borracha—. Soy Elena.

Presentaciones hechas, empezamos a hablar. La cerveza me había vuelto más alegre y eso facilitó que no se notase tanto que yo era ahora un E-444. Llegó el punto que la charla desvió en la causa animalista, algo que tanto Alex como Elena compartían y pude mantenerme ausente, escuchando, alegando que me había sentado mal el alcohol.

—Sí que estás borracha. Hablas raro —bromeó Alex.
—Seremos voluntarios contigo en la fundación —culminó Elena, arrastrando las palabras—. Verónica estará encantada.

Soltó una risita.

“Los animales son infravalorados muchas veces por los humanos, incluso explotados. Debo intervenir.” Pensé.

—Sí. Quiero ayudar —respondí hasta que tuvimos que acompañar a Elena hasta su casa.
Alex se ofreció a venir conmigo hasta mi casa. Me opuse pero insistió. Apenas hablamos pero, cuando iba a entrar en el portal, me besó. Fue extraño. Como E-444 nunca lo había hecho. Despertó un torrente emocional tremendo en mí del que me tuve que deshacer despidiéndome.

—No olvido nada de lo que hay entre nosotros, Vero —dijo para marcharse.

Me propuse, antes de quedar con Alex, investigar sobre el amor en la información de la red. Era fascinante la de aproximaciones que existieron a lo largo de la historia e incluso en la actualidad referidas al tema del amor. La literatura se veía adornada con diversidad de puntos de vista. Desde el comienzo de la chispa hasta las dolorosas despedidas. El lado triste y el lado feliz. Multitud de puntos de vista con los que no di llegado a una conclusión clara más allá de lo que sentía realmente el cuerpo humano que había invadido. Yo sentía lo que algunos llamaban “mariposas en el estómago”, junto con una euforia y ansia por ver a Alex, a la par que subía mi lívido.

El amor parecía, a su vez, tener ciencia y no tenerla. Como un arte donde lo racional y lo sentimental se fusionan con fuerza del fuego, del agua, del viento o de la Tierra… elementos humanos. Era algo que sacaba lo mejor y lo peor de la gente. Había que ser valiente si se quería llevar a buen puerto. Como dicen ellos. Estaba en todas partes, hasta las empresas se alimentaban de él para vender más. Donde más me gustaba verlo era en el arte. Ahí se reflejaba su esencia.

Semejaba que a veces, solo desde lo irracional, el ser humano se descubría a sí mismo en su esplendor y en como un E-4 podía ver realmente lo que era un humano en su esencia. En su arte, en sus sueños, en sus emociones. Territorios desconocidos para mí hasta el momento, como E-444.

Elena y yo acudimos puntuales al centro de animales como nuevas voluntarias. Volví a experimentar nuevas emociones desbordantes. Ver animales abandonados y, muchos, muy tristes, hizo despertar en mi la pena, la compasión e incluso la ira y rabia. Por otro lado, era bonito ver como muchos eran adoptados y como jugaba yo a regalar cariño a tantos otros y estas criaturas respondían con puro amor. Me sentía conmovida en todo este ser.
Alex y yo tuvimos varias citas con las que empecé a inquietarme. Al principio se mostraba dispuesto y afable. Poco a poco, su lenguaje no verbal comenzó a cambiar para volverse más distante y defensivo. Sus palabras y sus sonrisas se reducían. Un día tuve que hacérselo ver. Quizás no fueron palabras muy humanas de mi parte. Estábamos en el centro de voluntariado y Elena nos había dejado solos con el pretexto de que debía limpiar a un pequeño bulldog travieso.

—Has cambiado, Verónica. No sé qué te pasa. No te reconozco. Estás más guapa, sí. Pero no eres la chica de la que me enamoré hace unos meses.
Sentí mucho dolor ante sus palabras. Me veía venir lo que iba a ocurrir.
—Puedo cambiar.
—Ese es el problema. Ya has cambiado. No siento nuestra química. No me siento cómodo contigo. No puedo seguir intentando crear contigo una relación.

En ese instante, se apoderó de mí una gran ira. A pesar de que mi mente racional me lo quiso impedir, la rabia me hizo golpear a Alex. Él calló al suelo, gritando. Elena llegó rápido y contempló la estampa. Me agarró del brazo y me arrastró a un vestuario apartado.

—Verónica, no sé qué pasa contigo. No puedes hacer esto. Intentaré hablar con Alex para que no te pase nada. Pero date cuenta de que te van a echar del voluntariado. No puedo seguir cerca de ti si me vas a meter en líos. Estate una semana tranquila ¿Vale? Desconecta de todo… y de mí también. Siento lo vuestro.

Ya en casa, tras haber recorrido el camino como en estado de shock, me derrumbé en la cama y no salí de ella hasta el día siguiente. Evité ir a clase. No quería cruzarme ni con Elena. En mi interior había un gran dolor. Un desborde de emociones. Pena, tristeza, apatía, rabia, culpa, ira. Sentía la pérdida de un novio potencial y de una posible mejor amiga. 

Decidí que las emociones humanas eran algo demasiado fuerte para mí. Contacté con los E-44 para abandonar mi cuerpo humano. Me entendieron bien. Crearon una coartada para hacer desaparecer a Verónica de A Coruña antes de ser invadida por otro E-44 de nuevo. Era un cuerpo demasiado idóneo como para desaprovecharlo. 

Yo no estaba lista para ser humana. Por lo menos una chica hormonada recién salida de la adolescencia. Volvería a vivir como E-444 y nuestras normas. De momento.